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Donación de acciones entre familiares: implicaciones legales y fiscales en méxico

Donar acciones a un hijo o familiar parece una decisión sencilla, pero implica decisiones corporativas, formalidades legales y consecuencias fiscales que pocas empresas familiares consideran. Descubre qué pasos seguir y cómo evitar que una buena intención se convierta en una contingencia.
Fiscal
August 24, 2026

“Quiero pasarle parte de mi empresa a mi hijo, ¿qué tengo que hacer?”

Esta es una de las preguntas más frecuentes en empresas familiares de México.

Detrás de esa decisión familiar existe también una decisión empresarial. La llegada de nuevos accionistas puede modificar la participación de cada miembro de la familia, la forma en que se toman las decisiones y, en algunos casos, hacer necesario replantear la manera en que está organizada la sociedad. Por ello, una donación de acciones no siempre debe verse como una operación aislada. Puede ser también el punto de partida para una reestructura de la sociedad, especialmente cuando se busca preparar a la empresa para una nueva generación y establecer desde ahora las reglas bajo las cuales continuará funcionando.

Cuando hablamos de empresas familiares, donar acciones puede parecer una decisión relativamente sencilla. Pero detrás de esa intención hay decisiones corporativas, implicaciones fiscales y formalidades legales que, si no se atienden correctamente, pueden convertir una buena intención en una contingencia.

La donación de acciones es el acto mediante el cual un accionista transmite gratuitamente su participación en una sociedad a otra persona, lo anterior con independencia de si el donatario se encuentra previamente reconocido como accionista o no. No hay contraprestación económica que deba ser entregada por parte del donatario, sin embargo, sí hay consecuencias corporativas y fiscales que conviene entender antes de dar el paso. En algunos casos, hacerlo entre familiares en línea recta puede tener un tratamiento fiscal favorable bajo la Ley del Impuesto Sobre la Renta (LISR).

Este artículo responde las preguntas más comunes sobre el proceso, sus implicaciones y los pasos que conviene dar antes de formalizar cualquier transmisión.

¿Quién puede donar acciones en una empresa?

Solo puede donar acciones quien es reconocido formalmente como accionista de la sociedad y cuya participación está debidamente documentada en los registros corporativos.

Este primer punto es más relevante de lo que parece. Antes de iniciar cualquier proceso de transmisión, conviene verificar la situación corporativa actual de la sociedad.  

¿Se puede donar solo una parte de las acciones?

Sí. La transmisión puede ser total o parcial, dependiendo de lo que se quiera lograr con la operación.

Definir qué proporción se dona no es solo una decisión de distribución patrimonial. Es también una decisión sobre cómo quedará la estructura de poder en la empresa: quién tendrá mayoría, cómo se tomarán las decisiones y qué derechos tendrá cada accionista después de la transmisión. Por eso, antes de decidir cuánto se dona, conviene entender qué posición tendrá cada parte una vez concluida la operación.

¿A quién se pueden donar las acciones?

En una empresa familiar, lo más común es que la transmisión de acciones se plantee entre miembros de la propia familia, particularmente entre padres e hijos, como parte de la incorporación de una nueva generación a la propiedad de la empresa.

Y aquí es donde el tema comienza a volverse particularmente interesante, porque además de las consideraciones corporativas, una transmisión entre familiares en línea recta puede tener un tratamiento fiscal favorable, siempre que se cumplan las condiciones previstas por la legislación aplicable, particularmente el artículo 93, fracción XXIII de la LISR.

¿La donación de acciones implica una reestructura de la empresa?

No necesariamente, pero puede serlo.

Una donación puede realizarse como una operación específica y aislada. Sin embargo, cuando su propósito es preparar la incorporación de una nueva generación, modificar la distribución del poder de decisión o establecer nuevas reglas de gobierno corporativo, la donación se convierte en el punto de partida de una reestructura más amplia. En ese escenario, conviene no limitarse a formalizar la transmisión, sino revisar también si la estructura societaria actual es la adecuada para lo que viene.

¿Es suficiente firmar un contrato de donación?

Aquí está uno de los puntos más importantes: no necesariamente. La donación de acciones no debería verse como un documento aislado. Para llevar a cabo correctamente la operación es necesario revisar el contrato de donación, los títulos accionarios, los libros corporativos y, sobre todo, los estatutos de la sociedad.

Dependiendo de las características de la empresa y de lo que establezcan sus estatutos, podrán ser necesarios distintos actos corporativos para documentar y reconocer correctamente la transmisión.  

Una vez firmado el contrato de donación de acciones conviene preguntarnos: “¿Ya dejamos correctamente documentada la transmisión de las acciones?”, “¿Y qué pasa con el título de las acciones?”

Si la sociedad cuenta con títulos accionarios, estos deberán revisarse y, en su caso, realizarse las anotaciones o formalidades correspondientes a la transmisión. El objetivo es que la documentación corporativa sea consistente: que lo que dice el contrato coincida con los títulos accionarios y con los registros de la sociedad.

Una buena operación corporativa no solo consiste en firmar documentos; consiste en que todos los documentos cuenten la misma historia.

¿Se requiere llevar la donación a una Asamblea?

Depende del tipo de sociedad y de lo que establezcan sus estatutos.

Antes de convocar a una asamblea o preparar cualquier acuerdo, es necesario revisar qué establece la propia sociedad respecto de la transmisión de sus acciones. En algunos casos, la donación puede requerir aprobación de los accionistas. En otros, puede formalizarse sin necesidad de una asamblea. Si la transmisión requiere acuerdos corporativos, el acta derivada de la Asamblea General de Accionistas deberá ser protocolizada ante fedatario público, y el Testimonio Notarial será el documento que culmine el proceso.

¿Qué pasos debe seguir una donación de acciones correctamente estructurada?

El proceso, en términos generales, implica los siguientes pasos:

  • Verificar quién es el accionista, qué acciones posee y cuáles son sus derechos y obligaciones.
  • Definir quién recibirá las acciones, en qué proporción y cuál es la razón de la operación.
  • Revisar los estatutos sociales y las restricciones aplicables a la transmisión.
  • Analizar las implicaciones fiscales y corporativas específicas de la operación.
  • Preparar y formalizar la documentación correspondiente: contrato de donación, títulos accionarios y registros corporativos.
  • Realizar, en su caso, los acuerdos y formalidades corporativas necesarias, incluyendo la protocolización del acta ante fedatario público.
  • Actualizar los títulos, registros y libros corporativos que correspondan.

¿Cuál es el beneficio fiscal de hacerlo mediante una donación?

Cuando la transmisión se realiza entre familiares en línea recta y se cumplen los requisitos previstos por la LISR, puede aplicar una exención de ISR sobre el donativo. Esto representa uno de los principales atractivos de esta estructura frente a otras formas de transmisión.

Sin embargo, la exención no es automática. Es indispensable revisar las circunstancias particulares de cada caso, la relación entre las partes, la naturaleza de las acciones y el cumplimiento de todas las obligaciones fiscales y corporativas aplicables. Una operación mal estructurada puede perder el beneficio fiscal o generar contingencias que aparecen años después.

Planear como se transmite el patrimonio construido por años, también es una forma de cuidar el legado

La donación de acciones entre familiares puede ser una herramienta eficiente para planear la sucesión de una empresa y facilitar la incorporación de una nueva generación. Pero no debe tratarse como una simple firma de documentos.

Antes de dar el paso, conviene hacerse cinco preguntas:

  • ¿Quién tiene actualmente las acciones y están correctamente documentadas?
  • ¿Cuál es la razón de la donación y cómo quedará estructurada la empresa después?
  • ¿Quién recibirá las acciones y en qué proporción?
  • ¿Qué formalidades corporativas deben cumplirse?
  • ¿Cuáles son las consecuencias fiscales específicas de esta operación?

Responder estas preguntas con asesoría especializada, antes de firmar, es lo que convierte una decisión familiar en una operación corporativa sólida, bien documentada y fiscalmente eficiente.

En Lofton acompañamos a empresas familiares en procesos de transmisión de acciones, reestructuras societarias y planeación de sucesión. Si estás considerando donar acciones o restructurar la participación en tu empresa, nuestro equipo de jurídico corporativo puede revisar tu situación y decirte con claridad cuál es la ruta correcta. Contáctanos.

Este contenido tiene fines informativos y no constituye una asesoría legal o fiscal. Cada operación debe analizarse considerando las características particulares de la sociedad, sus estatutos y la legislación vigente.

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